CENTRO DE ESTUDIOS WILHELM REICH

INVESTIGACIÓN, FORMACIÓN, BIOTERAPIA

lunes, 15 de octubre de 2012

Enfoque bioenergético (fragmento)




INTEGRACIÓN CUERPO, EMOCIÓN y MENTE: EL ENFOQUE BIOENERGÉTICO de A. Lowen

Antonio Núñez Partido
Universidad Pontificia Comillas
anup@upcomillas.es


RESUMEN
La terapia bioenergética es a la vez una forma de entender la personalidad humana en función de los procesos energéticos del cuerpo y una forma de psicoterapia. También conocida como análisis bioenergético, fue desarrollada por Alexander Lowen, discípulo de Wilhelm Reich.
No tenemos cuerpo, sino que somos cuerpo y es en éste, donde nuestros conflictos y bloqueos psicológicos van imprimiendo su huella y poco a poco, se va configurando nuestra coraza muscular en función de nuestras vivencias. Esta coraza de alguna forma distorsiona el flujo de energía vital. El terapeuta provoca con ejercicios físicos a sus pacientes para que surjan las emociones reprimidas, registradas en el cuerpo como tensiones musculares. Para esto trabaja con sus manos sobre los músculos contraídos, prescribe posiciones estresantes y movimientos expresivos a la vez que pide al paciente que se abandone a las emociones que emergen.
El objetivo es ayudar al individuo a gozar al máximo de las funciones básicas del cuerpo: respiración, movimientos, auto expresión, sexualidad, sentimientos y emociones.

“Si eres cuerpo vivo nadie puede decirte cómo has de sentir el mundo. Y nadie puede decirte qué es la verdad,pues tú mismo la sentirás. El cuerpo no miente”
S. Keleman

1. Breve Reseña Histórica
El método desarrollado por Alexander Lowen, tiene sus raíces y sus antecedentes históricos en las teorías de Freud, Jung, y por supuesto de Wilhelm Reich, discípulo de Freud y maestro de Lowen.
Comenzó trabajando y estudiando con Reich en Nueva York, y continuó su formación como médico y psiquiatra en Suiza. Al volver cinco años más tarde, su trayectoria profesional y personal se fue distanciando de Reich, siendo más crítico hacia su trabajo y evolución, asociándose entonces con otros ex - alumnos de Reich entre ellos con J. Pierrakos, con quien fundó en 1956 el Instituto de Análisis Bioenergético en Nueva York.
Reconoce lo positivo de la labor de Reich en su primer libro “Language of the body”, la importancia de su aportación a la psiquiatría y la influencia que ha tenido en sus teorías el estudio y las ideas que le trasmitió sobre la energía, entre otras.

2. Hipótesis Bioenergéticas
Podemos remontar este enfoque al mismo Freud, a sus nunca olvidados inicios psicofisiológicos, a su teoría psicoanalítica donde los traumas psíquicos se transfieren al mundo somático.1
1En los años veinte, los analistas confrontados con las resistencias de los pacientes, se preocupan de la eficacia del tratamiento. Ferenczi (1873-1933) sugiere que ciertas vivencias tempranas no se prestan a la rememoración y sólo pueden ser revividas tras unas Técnicas activas. Éste, en un primer tiempo, aumenta la rigidez de la regla Decir todo, no hacer nada, no intervenir para nada, para obligar al sujeto, a fuerza de frustración, a progresar. Luego cambia del todo y empieza a gratificar a sus pacientes con una A.

Wilhem Reich, discípulo fiel primero y luego díscolo, que siguiendo en un principio las instrucciones de Freud y superándolas después; escribió en 1930 “El Análisis del Carácter”. Donde propugna que las experiencias traumáticas y emocionales, en su somatización, configuran la estructura corporal de las personas además de su personalidad; dando origen a diversos tipos psicocorporales y por consiguiente un abordaje terapéutico más psicosomático2.
Esta tradición es recogida por Alexander Lowen en los Estados Unidos de Norteamérica que termina afirmando: No tenemos cuerpo sino que somos nuestro cuerpo (1956) y enunciando las siguientes hipótesis de trabajo.

3. el Cuerpo es la memorización y expresión de las experiencias vitales de las personas
3.1. Memorización:
Toda expresión física del cuerpo tiene un significado: la calidad de un apretón de manos, la postura, la mirada, el tono de la voz, la forma de moverse... Cuando estas expresiones han quedado fijadas y son habituales, podemos leer en ellas la historia de una experiencia pasada. Si la interacción con el medio fue difícil los patrones básicos corporales de movimiento y expresión serán menos espontáneos y libres, y, por lo tanto, menos satisfactorios.
Por ejemplo, si un niño teme que le regañen, le castiguen o le retiren el cariño por expresar su rabia, aprenderá pronto a suprimir este sentimiento. Para ello apretará la mandíbula y cerrará la boca y la garganta por dentro (tensionándola) . O retirara la energía de otras partes de su cuerpo (negando) o tensará ciertos grupos de músculos (castigándose, somatizando... ). O quizás ponga cara de buen chico tapando su sentimiento con la imagen de lo opuesto ( Mecanismo de Defensa ). Si esta experiencia se repite crónicamente su actitud quedará estructurada en su cuerpo, con el consiguiente efecto de atrapar su energía entre dos fuerzas contradictorias.

La Enfermedad psíquica conllevaría entonces somatizaciones simbólicas, por la inhibición de impulsos y emociones que generan tensiones musculares crónicas o agudas, trastornos de la respiración y ansiedad generalizada.
Cualquier limitación de la Movilidad Psicofísica es tanto resultado como causa de dificultades emocionales. Su origen proviene de conflictos no resueltos en la infancia, pero la persistencia de la tensión crea dificultades emocionales actuales que chocan con la exigencia de la realidad adulta y del presente. Toda rigidez física interfiere e impide una respuesta unitaria a las situaciones.
Cualquier restricción de la Respiración natural es, a la vez, resultado y causa de ansiedad. Lo primero que se altera en una persona ante un shock, susto o sufrimiento fuerte es la respiración. Si la situación generadora de ansiedad persiste durante un tiempo, el desarreglo de la respiración llega a estructurarse
actitud maternal, abiertamente cariñosa. Incluso ciertas tareas le eran impuestas al paciente, tales como tocar el piano, escribir ideas poéticas, ciertas prohibiciones, etc. Es más, llega a decir que “desde entonces aprendí que a veces es útil aconsejar ejercicios de relajación y que con esta clase de relajación la persona puede superar las inhibiciones psíquicas y las resistencias a la asociación”.No sólo importa el contenido del discurso, sino cómo éste se articula. Reich no se dedica sólo a escuchar, observa también la expresión del paciente, qué emociones fluyen, cuales están reprimidas, qué dice su cuerpo. En " El Análisis del Carácter " escribe: La palabra sirve a menudo de defensa: oculta el lenguaje expresivo de las profundidades biológicas.

en tensiones torácicas y diafragmáticas. La incapacidad para respirar libremente bajo estrés emocional constituye la base fisiológica para experimentar ansiedad en situaciones cargadas emocionalmente.
El Objetivo consistiría en: Aumentar el conocimiento de sí mismos, integrando sensaciones, sentimientos, emociones y procesos mentales racionales; conjugando su expresión a través del cuerpo con ejercicios físicos y la palabra.
Entonces el Proceso Terapéutico consiste en la toma de contacto con el cuerpo por sensaciones originadas con ejercicios expresivos corporales (rabia), sentimientos y emociones propiciadas por ellos que a su vez despiertan recuerdos (origen y significado de nuestros problemas) y análisis racionales del allá y entonces, de esos recuerdos que condicionan de alguna manera el Aquí y Ahora.
La Terapia bioenergética, por medio de movimientos especiales y de posiciones corporales, ayuda a recuperar la respiración y la movilidad naturales, liberándolas de las tensiones crónicas, que a la larga son la causa de muchos males, psicosomáticos y emocionales. A través de ello el paciente mejora su contacto con la realidad física. Y al mismo tiempo con la realidad psíquica e interpersonal. Ambos aspectos, físico y psíquico, deben ser tratados conjuntamente, puesto que son las dos caras del mismo proceso.
El cuerpo es la base para el funcionamiento en la realidad. Por lo tanto, cualquier mejora en el contacto con el mismo producía un cambio significativo para la persona en su auto imagen, en la calidad de sus sentimientos, en su creatividad y capacidad de trabajo, en sus relaciones interpersonales y en su disfrute de la vida.
3.2. Expresión:
Las distintas partes del cuerpo humano tienen un simbolismo según las funciones3 que desempeñan en su relación con las interacciones sociales, personales y con el entorno o la realidad.

4. Significado funcional: El lenguaje del Cuerpo
Sentidos: Ver, Oír, Hablar su uso nos conduce al control y contacto sobre el entorno, que es la función que habitualmente tienen, sus alteraciones se relacionan frecuentemente con autismo, amenaza, desconfianza y paranoidismo.
Pierna y Pies: Soporte, estabilidad, movimiento. Contacto con la tierra, la realidad. Nos permiten mantenernos erguidos, con lo que supone esto en nuestra carga filogénetica de cara a la relación social, de poder y dominio. Nos permiten el movimiento y la autonomía personal. Su disfuncionalidades apuntan a insatisfacciones en las áreas mencionadas
Pelvis: Micción y defecación relaciona su incapacidad con dependencias infantiles vergonzosas. Temor al descontrol o a la dependencia.
Genitales: Incapacidad sexual y de placer genital, privándonos no sólo de este último sino afectando también a la intimidad y calor afectivo de la relación sexual.
Pecho: Con él y los brazos, abrazamos, entramos en contacto más afectivo con los demás, en él, percibimos: sentimientos y emociones, ternura, pena, melancolía y vitalidad, su rigidez las difumina.
Corazón: Simbolizamos nuestros sentimientos respecto a la vida y el temor a la muerte.Función: Liberación de energía, homeostasis biológica y psicológica.
Espalda: Somatizamos y acusamos la tensión por la obligación o responsabilidad. De sus músculos arranca la fuerza de la agresividad y la voluntad. Su discapacidad puede hacernos sentir débiles y muy incapaces.
Brazos: Abrazos, contacto social, manejo de la realidad y la herramienta del golpe violento.
Manos: Utilizar herramientas, hacer cosas, acariciar. Su torpeza apunta hacia sentimientos de inutilidad.
Cuello: Control de lo que pasa a nuestro alrededor y sobre nosotros mismos (mareos).
Cara: Identidad, autoimagen, autoestima.
Cabeza: Control personal, raciocinio.

2. La energía según Alexander Lowen
Lowen, discípulo de Reich, coincide con su maestro en que el organismo humano es un sistema de energía abierto en el cual la energía puede aumentarse y disminuirse.
Para Lowen la energía no debe limitarse a lo sexual sino que debe concebirse como energía vital porque sirve para todas las necesidades del organismo: sexuales, motrices y sensoriales.
La energía debe estar anclada en dos polos: la cabeza y los genitales, y debe fluir igualmente a uno y otro polo partiendo de un punto en la región abdominal que los orientales llaman “hara”. Cuando la energía fluye más hacia uno de los polos habrá trastornos emocionales y actividades y conductas extremas.
El flujo de energía a lo largo del eje longitudinal (cabeza/genitales) puede estar obstaculizado por restricciones en distintas partes del cuerpo: ojos, boca, cuello, hombros, pecho, diafragma y cintura. Según estas obstaculizaciones el individuo desarrollará un carácter bioenergético determinado, a saber: esquizoide, oral, masoquista, psicópata y rígido.

3. El Carácter en Bioenergética
Reich describe el carácter como el modo habitual y fijo de reaccionar el individuo ante situaciones conflictivas parecidas a las que se le presentaron en la infancia, en la que el miedo al castigo u otras penas obligaron al niño a disminuir su respiración, tensar su musculatura y limitar su actividad interna y externa para evitar la ansiedad que la expresión libre de sus sentimientos le acarreaba.
Los impulsos biológicos de un niño quedan limitados y restringidos por la actitud de hostilidad, desaprobación, castigo o indiferencia de los padres y personas importantes. El pequeño reacciona según su constitución biológica, el impulso obstaculizado, la etapa de su desarrollo y el sexo y carácter de la persona que más le presiona.
Este es el origen de los llamados “mecanismos de defensa”, que sostienen estas actitudes mentales a través de una estructura somática, llamada “coraza muscular”. Ambas cosas, las actitudes mentales y la coraza muscular, constituyen el carácter o tipo bioenergético.
Tanto Lowen como Reich, explican el fenómeno de la represión por la contracción del organismo y el endurecimiento y rigidez de los músculos contraídos. Entonces, el soma con su energía limitada, tiene una influencia sobre la psique determinando, limitando o distorsionando las funciones psíquicas del individuo: las emociones, el pensamiento, las fantasías, las ilusiones y hasta los ideales del adulto, reforzando al mismo tiempo los mecanismos de defensa. Por contrapartida, le proviene al organismo de cierto equilibrio, aunque precario, de tal modo que el individuo siente menos ansiedad al reducirse el exceso de energía.
El carácter, que quedará inscrito en la estructura muscular de modo que para modificarlo no basta analizar intelectualmente los mecanismo de defensa, como planteaba Freud. Será preciso también relajar las tensiones crónicas de la coraza muscular.